Blood Sucker :: Historias de mi mente retorcida

Ruido

January 21, 2008

    Hay mucho ruido en la ciudad de humo. Hace poco que me trasladé aquí. Las calles y el metro abarrotados, los centros comerciales, los edificios altísimos… Ahora forman parte de mi vida cotidiana. No es difícil acostumbrarse. Sólo si no quieres acostumbrarte. Antes me decían que ya vería, que no es tan pintoresca como parece, que es más simple. Pero a mí me sorprende cada día. No estoy acostumbrada todavía a ver una pareja peleándose y nadie haciéndoles caso, ni ver a pobres mendigando en el helado invierno. Ni tampoco tener todo lo que quiero a escasos minutos. Es una sensación rara. Agradable, pero rara.
    Me encaminaba a mi rendez-vous con un amigo con los auriculares sobre mi nuca. Él ya vivía aquí mucho tiempo, unos doce años. Cuando me instalé aquí fue él que me ayudó a acostumbrarme a esta nueva vida de independiente. Me ayudó con muchas cosas. Nos solíamos ver para tomar unas cañas o para desfasar sobre lo que fuera. El reloj que me regaló mi madre hace mucho tiempo y que todavía no he cambiado marcaba las seis menos siete minutos. Llegaría a tiempo. Odiaba llegar tarde. De camino al metro me crucé con un perro mordisqueando un trozo de carne, una chica gritando al teléfono blasfemias y un mendigo gritando a los cuatro vientos que pronto llegaría el fin del mundo. No me llamaron especialmente la atención. Quizás me estaba acostumbrando a estas cosas más rápido de lo que pensaba.
    Bajé al metro. No tuve que esperar más de un minuto para que llegara. Todos subimos y algunos bajaron. Conseguí sentarme en un asiento. Volví a oír la voz de la chica, seguía gritando al teléfono. Me acordé de que llevaba los auriculares y me los puse. Pink Floyd inundó mis oídos. Sonreí al ver a la gente gesticulando y moviendo los labios pero no oyendo lo que decían. Menos a la chica, que seguía gritando a grito pelado. Me estaba poniendo de los nervios no poder escuchar mi música sin oír su voz chirriante llena de odio y angustia.
    Me levanté de mi asiento, mi parada era la próxima. La chica bajó antes que yo. Será posible que me seguirá hasta ponerme de verdad de los nervios, pensé. Subí el volumen de la música e intenté olvidar el ruido que semejante pava emitía. Creo que discutía con su novio, bueno, a cada segundo parecía convertirse en otro ex novio más de una putilla como aquella. Me harté de sus putos gritos. Cogí el teléfono y se lo tiré contra una pared. No oí lo que me gritaba. Me quité los cascos:

- …res idiota o qué? ¿Qué coño te pasa?

- Me tocas los cojones con tanto grito.
- ¿Pero de qué vas? - me gritó cuando vio mi mirada de diversión.
- Curiosa pregunta esa. Verás, me encaminaba yo tan tranquilamente hacia una cita con un amigo. Pero tú tuviste que cambiarme el humor. Tú y tus gritos. Ni poniéndome la música dejaba de oír tus putos gritos – hice una pausa larga mientras avanzaba hacia ella. Nadie nos prestaba atención, todos estaban ocupados con sus tareas -. Así que ahora, puta, vas a gritar, pero no de la manera que desearías.
- Pero…. ¿qué coñ- alcanzó a decir cuando le cogí el cuello con la intención de romperlo en dos.

    Mi palma se crispaba alrededor del cuello de la puta que tanto me había tocado los cojones. La llevé a una calle adyacente para que nos dejaran en paz. Aunque nadie nos hacía caso. Miré mi reloj, las seis y cuatro minutos. Estaba llegando tarde.

- Jodida puta. Encima me haces llegar tarde… - dije sonriente.

    La tiré al suelo, la chica gemía e intentaba gritar… sin éxito, mi mano se había hundido demasiado en su cuello. La pobre intentaba huir… Yo dejaba que se ilusionase. Me gustaba verla arrastrándose por el suelo. Al fin dejé de jugar y la levanté. Cogí su cabeza con su pelo rubio perfecto y la estampé contra los ladrillos. Bonito ruido el de su cráneo contra la pared. Hice esto varias veces, sólo para hacerla sufrir, para que deseara estar muerta. Pero no la iba a matar, no. Sólo le iba a enseñar modales.

- No se puede ir gritando así por la calle, mujer. Una mujer como tú tiene que ser discreta – dije con voz irreconocible y dulcemente suave mirando con satisfacción su bonita cara llena de sangre. ¿Algo malo habrá hecho el capullo de uno de tus novios, no? Concédele el beneficio de la duda – le susurré antes de dejarla caer otra vez al suelo para ir a mi cita. ¡Y ve al médico, tienes mala cara! - dije mientras me alejaba con una carcajada.

    Volví a mirar mi reloj, las seis y diez minutos. Si no llegaba pronto me llamarías para preguntarme dónde estaba. Jodida puta, pensé. A ver si ahora se calla. Tenía mis guantes llenos de su sangre. No importa, volví a decirme. Ya se lavarán. Los metí en la mochila y antes de emprender de nuevo mi camino me puse los auriculares. Tool salió de ellos con muchísima intensidad. La ciudad volvía a silenciarse detrás de mi música.

    Llegué a la cafetería donde habíamos quedado. Te vi esperándome y enseguida me disculpé:

- Tuve un pequeño percance por el camino. Lo siento.

- No te preocupes.
- No me apetece irme por ahí. ¿Vamos a mi casa?
- Me parece perfecto.

    Me cogiste de la cintura y me besaste en la mejilla. Sonreí. No era tan difícil acostumbrarse a esta ciudad después de todo.

Dedicado a A.

Let’s rok

November 12, 2007
"El ron bajaba por mi garganta quemándola. Tu bebías gin, una de tus bebidas preferidas. Habíamos salido de copas, ningún bar nos gustó y acabamos en tu terraza disfrutando de unas copas caseras. Hacía tiempo que no nos veíamos, había venido de visita por unos días.

Hacía frío, pero el alcohol y la compañía nos hacía olvidarlo. Buen alcohol, buena compañía, buena terraza. Una noche perfecta. La luna brillante alta y orgullosa en el cielo, acompañada, como siempre, de millones de estrellas.

Hablábamos de todo y nada. El alcohol hacía fluir las palabras, pero no por eso la conversación era menos interesante. Con mi cabeza apoyada en tu hombro y tu brazo rodeándome miraba hacia arriba y soñaba…

El ron se me acabó y fuiste a echarme otra copa, brindamos a nuestra salud sonrientes. Estábamos muy borrachos, no habíamos cenado todavía. Se notaban los efectos que tenía el alcohol sobre nosotros, cada vez estábamos más juguetones y cariñosos.

Nos miramos a los ojos. Tus intensos ojos marrones me miraban con deseo… Mis ojos azules coincidían con ese sentimiento. El deseo estaba en el aire. Según pasaba el tiempo éste último se hacía más caliente.

Llevábamos unas cuantas copas encima, y con tal índice de alcohol en nuestra sangre, éramos capaces de lo que sea. Por mucho que hace un tiempo dijimos que no, que no y que no. El deseo se sentía… No podíamos disimularlo, no podíamos omitirlo.

Me cogiste la cabeza y me besaste intensamente, como siempre lo había imaginado. Te devolví el beso igual de intensamente. No, esto no puede estar pasando pensé… Pero estaba pasando. No me lo podía creer. Esto sin la presencia del alcohol nunca pasaría. Me cogiste en brazos.

– Nos lo montamos tranquilamente dentro, será mejor.

Yo no me atrevía a decir nada, no te contradije, yo te seguía donde hacía falta. Acabamos en tu cama, quitándonos la ropa con frenesí, ansiosos de follar. Estábamos muy, muy cachondos. Pasamos de los preliminares, directamente metiste tu polla caliente en mi coño completamente mojado. De mi interior se escapó un gemido, me gustabas tanto…

Follamos como cerdos. Habíamos deseado e imaginado tanto este momento… Pero cuando ocurre te das cuenta de que nunca será como te lo has imaginado, siempre será mejor. Sobre todo si tú estabas de por medio. Los gritos se tenían que oír por toda la ciudad, seguro que todo el edificio temblaba… Qué más daba. Disfrutábamos el uno del otro tanto que nos daba igual lo que pensara la gente.

El sexo es algo natural y gozoso. Hay que saber disfrutarlo. Nos corrimos los dos a la vez. Quedamos tendidos uno al lado del otro, cansados pero satisfechos.

– Increíble. No me lo puedo cre-..
– Shhh, no digas nada pequeña, disfruta -me dijiste interrumpiéndome.

Te dejé en la cama medio dormido, fui a la terraza, medio desnuda y bebí de mi copa. Miraba hacia abajo y el vacío me llamaba. No sé si era el alcohol o si era porque el vacío siempre me había llamado. Quería saltar. Tus brazos me rodearon por detrás, sentía tu polla caliente contra mí y todas las llamadas del vacío se disiparon.

– Sigamos bebiendo -me susurraste suavemente.
– Sí, sigamos. Pero dentro."

 
Soñando tales cosas es normal que me raye más todavía, ¿no crees?
Ains.

El mensaje

October 1, 2007

"Las bombas explotaban en la superficie. La división de Okinawa se escondía de las bombas en un búnker preparado para estos casos extremos. La provincia de Köchi les bombardeaba con el armamento que recibía de China.
    La guerra ya no es lo que era. Con las nuevas armas la guerra era mucho menos noble, es más: no era noble. No se combatía de hombre a hombre. El jefe de la división se entristecía al ver lo poco honorable que era la guerra ahora.
    Los demás estaban temblorosos a la idea de que una bomba penetrara el búnker. Eran valientes y fieles, pero tenían miedo de los nuevos armamentos, no los conocían y temblaban de ignorancia.
    Los aviones sonaban con un ruido metálico y aterrador que dejaba pensar que podían estrellarse en cualquier momento sobre la Tierra. Inspiraban miedo e inestabilidad. Todavía no estaban tan desarrollados, eran algo primitivos.
    Debían que llegar hasta el barco y llevar el mensaje. Tenían la orden de salir en cuanto cesaran los bombardeos e intentar escapar de los aviones enemigos que sobrevolaban Okinawa. En sus manos estaba el pergamino con más valor de 1907. El avión acababa de ser inventado y Köchi se había apoderado de unas cuantas unidades. Un año más tarde de su adquisición declaraban la guerra a Okinawa. Nunca se supo esclarecer exactamente por qué.
    Los bombardeos cesaron y la división salió del búnker para intentar llegar al puerto. Era de noche y no se les veía tan fácilmente, pero aún así…
    Fueron en grupos de cuatro o cinco, separados cada uno del resto, para que fuera más difícil verles y si los detectaban sólo sería a un pequeño grupo, no todos. Era una estrategia que existía desde el comienzo de los tiempos. Uno de los grupos de cinco personas fue visto por una de las luces que se llevaban en los aviones y fueron ametrallados sin piedad alguna. Ni siquiera pudieron ser recogidos y tirados al mar como la tradición lo pedía. Otro grupo de cuatro personas también fue detectado y fueron bombardeados. Algunos sobrevivieron al bombardeo, sin una pierna o sin un brazo, pero no podían moverse. Como es de suponer, sobrevivían al bombardeo, pero como no obtuvieron ayuda murieron desangrados y en llantos.
    La décima víctima sí que intentó ayudar a estos últimos. Se alejó de su grupo y fue hacía donde yacían. Pero antes de llegar hasta ellos fue detectado por el avión que ametralló al primer grupo y corrió la misma suerte.
    Los que quedaban en pie, veinte hombres, vieron con satisfacción que el barco no había sido bombardeado gracias al camuflaje que se le había impuesto.
    Subieron al barco y remaron durante toda la noche hasta las costas de Köchi. Tuvieron que turnarse debido a la distancia. Llegaron exhaustos pero llenos de ilusión de no haber sido vistos por los aviones. Dos de los soldados y el jefe se infiltraron sigilosamente en la tienda del jefe militar y se arrodillaron:

- Venimos desde Okinawa en son de paz. Le entregamos este pergamino con la intención de pactar la paz entre nosotros y que esta guerra acabe. Por favor."

Dedicado a J. ¡Un saludo! ;D 

Cómo se me pudo olvidar

August 15, 2007

Mirando la agenda -estaba puntando unos cumpleaños [¡sí, a estas horas!]- vi una frase que había apuntado allá por los días finales de clase. Y con lo que me reí no sé cómo se me ha podido olvidar.

Situación:
Estaba en la sala de profesores esperando a la puta profesora de educación física para que me dijera si estaba aprobada o no. El sistema de comunicación en el instituto es simple: teléfono. Por lo que
cuando suena alguna profesora que esté libre lo coge y pasa el mensaje. Pues bien, una profesora de inglés que no me da clase, pero que conozco lo coge y pasa el mensaje:

- ¡¡¡Anna, al box 3!!! ¡Una madre!

El buerrollerismo que hay en estos días hacen que escribiera cosas como ésta o como esta otra:

"Leela cogió el teléfono y marcó su número, llamó. Antes de que sonara una vez colgó. No se atrevía a decir lo que era necesario decir. No era capaz de oír su voz y no romper a llorar. Dejó el teléfono con el número todavía marcado y se echó a llorar lágrimas de desolación. Él estaba tan lejos de ella pero a la vez tan cerca…

Los recuerdos de él alborotaban su cabeza, se sentía mareada por tanta información: fechas, acontecimientos, palabras…

El dolor en su pecho era cada vez más punzante. Sentía dolor desde hace años. Una herida que no sangra y que es difícil de curar.

Volvió a coger el teléfono y una lágrima rebotó en la pantalla de su LG Chocolate que él mismo le había regalado hace un tiempo. Tocó el botón de llamar y de nuevo colgó. No tenía coraje para afrontar su sufrimiento.

Se tumbó en la cama para intentar calmarse. Leela sabía que él era la única persona que podía amainar su sufrimiento. Pero le daba miedo exponerlo, no osaba poner sus temores en simples palabras, no era fácil describirlo formulando frases y formando textos de interminables letras con sus pausas, llenas de silencios donde se puede escuchar hasta el batir de las alas de un murciélago que pasaba ocasionalmente.

Guillermo estaba en su cama tumbado, esperando la llamada inminente de Leela. Pensó en llamarla él, pero tampoco se atrevía. Estaba angustiado y sudaba a gotas gordas. La espera era interminable…

Bebió un sorbo del agua fresca para aliviar garganta. El agua casi helada enfrió todo su cuerpo mediante escalofríos y esa sensación le hizo coger el teléfono para sentir el calor de su voz. Colgó antes de que sonara una vez, pues su corazón se había acelerado tanto al marcar su número que había vuelto a entrar en calor.

Suspiró y dejó caer el teléfono.

Leela cogió el teléfono y al fin se atrevió a dejarlo sonar.

Guillermo no se creía lo que veía. Es cierto que Leela siempre llamaba, pero cuando aparece la llamada es una sorpresa, por mucho que se lo espere. Dejó que sonara varias veces antes de poder asimilarlo. Descolgó:

- Hola -dijo Leela en una voz apagada por las circunstancias pero con algo de esperanza.
- Hola, ¿Cómo estás? -pudo murmurar Guillermo.
- Por fin puedo decir con total confianza y casi sin miedo -inspiró profundamente-: Estoy sufriendo Guille, sufriendo intensamente…"

Se retoca, se cambian cosas y al final queda algo así, de título: Del miedo al habla.

Seguid mandándome preguntillas :D 

Un beso.

P.D—> Si queréis decirme cuándo es vuestro cumple para que lo apunte en mi agenda, intente no olvidarme de él y poder felicitaros, decídmelo. Por mail o por los comentarios. Como queráis.

El asesino del martillo

July 25, 2007

Cuando corrían los últimos días de clase escribí cosas como esta:

Se oyó un ruido. Y a éste le siguieron otros, cada más cortantes y sonoros. Se sobresaltaba a cada vez pues era imposible acostumbrarse a un ruido tan imprevisible y seco. Ya llegaba.
Había humedad. El sitio estaba abandonado desde hace muchos años. Apenas aguantaban los cimientos a las condiciones meteorológicas. El techo apenas se sostenía por cuatro columnas, que aguantaban todo el sitio. El lugar era inmenso, y seguro que precioso antes de ser abandonado. Sentía pena por el lugar. El ruido tremendo cada vez era más fuerte. Ya quedaba menos…
En el suelo había millones de cristales, fruto de los jóvenes que se burlaban de la Historia. Los cristales se le incrustaban en la piel y un líquido rojo salía de las heridas recién hechas y dolorosas. El ruido era cada vez más cercano.
El ruido cesó unos instantes. Decidió escuchar al silencio mirando las preciosas vistas que ofrecía la segunda planta donde se encontraba. El silencio se dejaba escuchar con claridad. Era impactante lo mucho que se podía oír en el silencio. Todo se encuentra en el silencio. Aprender a escucharlo es difícil, pero si se consigue… Es más que el éxtasis más puro.
El ruido sonó como un martillo en la cabeza. Cosa casi cierta pues dicho martillo se encontraba a menos de un palmo de su oreja.
Intentó correr pero los cristales se lo impedían al meterse cada vez más profundamente en su piel. Llegando a veces hasta rasgarle los tendones. Tuvo que detenerse. El martillo seguía su curso destrozando por completo la preciosa pared y dejando ver al ser humano más temido sobre la tierra.
Cuando éste vio a su víctima sonrió.
El ser más temido de la tierra se acercó hasta su presa, ésta última, con el pánico y la desesperación a flor de piel, suplicaba por su vida. Pero lo único que estas súplicas hacían era que el ser más temido riera cada vez más alto. Una risa que se adentra en los tímpanos y los hace vibrar hasta el aturdimiento.
Levantó el martillo por encima de su cabeza y lo bajó rápidamente, con una fuerza fulminante que aplastó el cráneo de su presa e hizo un agujero en el suelo. Dejando ver la primera planta, menos bonita, llena de ratas.
- A las ratas les encantarán tus restos -rió malévolamente alejándose del lugar con paso tranquilo.

P.D—> No contestaré adudas que tengáis sobre el relato, que cada cual se haga su idea, de eso se trata después de todo. Y será así de ahora en adelante.

Dark kisses…

El beso

July 11, 2007

Mini relato para entreteneros :)

Lágrimas cálidas y rojas rodaban por sus mejillas, dejando a su paso una sombra roja, cargadas de odio, de amor, de reproche… Lloraba sola en un banco, sin nadie que la consolase. Delante suya pasaban sombras con forma humana que no osaban mirarla, por si al hacerlo se sintieran mal por no parar a ayudarla o preguntarle qué le pasaba. Cada sombra que pasaba, cada brisa de viento que se adentraba en sus carnes, le hacía derrochar más y más lágrimas rojas, densas y cálidas. El calor de las lágrimas que derramaba no le hacía sentirse mejor.
El frío se infiltraba por los poros de su piel y congelaba su corazón. Temblaba de frío. Los dientes castañeaban sin control. En un intento desesperado e inútil de esconderse se encogió y metió la cabeza en las rodillas. Pero todo fue en vano, sus odios no se iban, ni siquiera se transparentaban un poco. Todo a causa del amor. El amor que sentía le impedía olvidar…
No podía respirar, el aire no entraba en sus pulmones, como si hubiesen puesto un ladrillo en el pecho. Sentía una opresión terrible, no sentía las piernas, la cabeza apenas se aguantaba encima de los hombros. Eso es lo que hacía el amor. Y, sin embargo, la gente seguía amando.
Una sombra con forma humana paró. La sombra se acercó, ella se encogió más todavía para protegerse, gimiendo. La sombra se sentó a su lado, ella intentó huir pero la sombra la cogió por el brazo. Ella no quiso oponerse a su fuerza. La sombra se esclareció: era un hombre fuerte y guapo.
Él la abrazó, ella lloró en su pecho. Él le hizo levantar la cabeza y la besó.

Ya veis que es pequeño, eh. Se lo dedico a Goldy, ya que todavía no he podido hacer una recomendación de su blog en condiciones -tengo que trapichear TODOS tus archivos y me falta tiempo, tengo mucho trabajo en la oficina-. Así que esto es para ti :)

Dark kisses…

Pido disculpas

June 5, 2007

Por la confusión del otro post y por no postear cuanto quisiera. Es que estoy en plenos finales.
Prometo que pasado mañana tendréis el blog recomendable que toca y dos días después dos MeMes.
Y para compensaros… ¡Un relato corto!

"En la radio sonaba Led Zepellin mientras su mano exploraba su espalda y ésta se estremecía por su mero contacto. Sonrió. La tenía en su poder, en ese momento, en ese coche. Se habían parado en un mirador desde donde tenían unas vistas excepcionales. Habían estado todo el día conduciendo. Bueno, ella había estado conduciendo.
Iban en una dirección remota, hacia el horizonte… No tenían objetivo fijo. Solo lo hacían por el puro placer de estar solos. Él, ella y el coche.
Era allá por los años de Los Beatles. Esos años fueron especiales. No solo por la música sino también por ese coche que había conseguido tras mucho esfuerzo.
En el Nissan 300 ZX sonaba Jimi Hendrix y su “If 6 Was 9” mientras su mano seguía su ruta. Ella quiso contestarle, pero éste se lo impidió, cogiendo con la otra mano la que ella había tendido y dejándola encima de sus piernas. Él quería que ella disfrutase ahora. Durante todo el viaje sin ruta él disfrutó hasta el éxtasis por el simple hecho de que ella condujese el coche durante más de ocho horas, de verla tensarse al coger una curva o al acelerar, de oír el rugido del motor cuando se le aplicaba algún esfuerzo a éste… Era una conductora con una destreza extrañamente increíble, con una pasión en cada curva, en cada aceleración… El placer era infinito.
Ella adoraba conducir para él. Los dos disfrutaban con ese pacto silencioso que un día establecieron con miradas.
Su mano de dedos largos exploraba cada centímetro que el espacio permitía. Jugaban con su pelo que olía a coco…
Ella salió del coche para que él la siguiera. Él la siguió fuera del coche riéndose. Ella se fugaba entre los árboles colina abajo. Corrió detrás de ella. “Joder, había olvidado que era tan rápida corriendo” se dijo mientras perdía el aliento.
De repente tres hombres vestidos con trajes militares saltaron encima de él. Pudo ver por el rabillo de un ojo a ella riéndose."

No tiene título, si queréis colaborar…

Me acaban de manda este vídeo. La rehostia.

Ah, casi se me olvidaba. He pedido camisetas con mi cabecera. ¿Para qué? Pues para quien comente cada 500 comentarios. Cada 500, el que haya tocado, se llevará una camiseta con la cabecera por delante y una dedicatoria personal hecha por mí. Es para agradeceros de estar ahí ^^
Espero que os guste la idea.

Un beso ;)

Polvos y muertes

February 2, 2007

Capítulo 1

Ella era normal. Un poco egoísta, como todos. Un poco celosa… En fin, tenía sus defectillos.

Lo que ella no sabía es que a una persona eso le desquiciaba… Ella, tenía dinero, una casa bonita y todo lo que se puede pedir con 15 años. Pero no era feliz. No, no lo era.

Era estudiosa, iba siempre al instituto, sin faltar a ninguna clase. Aspiraba a abogada. Sí, eso quería ser. Iba a 4º de la ESO en la modalidad “Física y Química, Biología y Geología y Matemáticas B -difíciles-“. Así, pensaba ella, podría elegir lo que quisiese después. Sí, eso pensaba.

Tenía su grupito de amigas. Eran 4. Bueno, 6 o 7, pero se consideraban “las 4”. Una persona tan egoísta sólo pensaba en sí misma y dominar a las demás. Lo que consiguió pues todas le seguían como perritos. Era hipócrita. Típico diréis. Sí y no. Era un caso aparte. De estos que sólo se ve en series tipo “chica popular” americana. Pero ella no, no era popular. Pero sí dominadora entre sus “amiguitas”. A las otras 3 se la repanpinflaba la situación. Iban a su bola. Ella, que todo lo sabía, decía “Te quiero” delante de ellas y “Es una zorra” detrás. Hipócrita he dicho.

Capítulo 2

Yo estoy en la modalidad de “Física y Química, Biología y Geología y Matemáticas B -difíciles-“. Soy normal. Nada que destacar. Un poquillo rarilla en cuando a gustos. Claro, es que todos son iguales, y cuando me planté yo pues…

Me desvío, estaba diciendo que tengo también 15 años y voy con un grupillo de 7 chicas. Sí, somos 7. Aunque las otras 4 no nos quieren mucho por mucho que lo digan.

Pero me desvío otra vez. ¿Me estaba describiendo no? Sí, a eso voy. Soy fría y borde normalmente aunque hago excepciones. Soy solitaria aunque me ajunto con 6 chicas. Me encantan las cosas que suelen dar asco. Como la sangre y eso. Aspiro a forense.

Un día, como hoy, me enteré de que habían hecho muchas cosas a mis espaldas -fue algo que realmente me dolió. Ver que las amistades es algo muy raro de nuestros días duele-. Cuando hacen alguna cosilla lo pasas por alto. Pero ya eran muchas. Y me volvía cada vez más fría. Cada vez sentía más desprecio por esta raza. Y haré que algún día paguen por ello.

Capítulo 3

Ella estaba dormida, y yo me acerqué.

Habíamos discutido sobre lo que hacían. Y me lo negó todo. Yo presentándole pruebas ante ella y todo. Pero nada, no había manera. La venganza es un plato que se sirve frío. Nunca me cansaré de decirlo… Me lo negó. ¡Con toda la cara del mundo! ¡No le falta vergüenza ni nada!
Discutimos un buen rato. Ella se reía, yo me enfurecía por la imbecilidad de la cuestión.

Me acerqué más todavía. Ya casi estaba encima de ella.

Nos fuimos a clase después de la discusión. Riendo todas. “Nos habíamos perdonado”. Si ella usa la hipocresía, ¿por qué yo no? En ese momento decidí lo que iba a hacer. Iba a hacer mi primera autopsia. Sí, eso pensaba hacer.

Mientras yo me acercaba no se movía.

El final del día transcurrió normalmente, acabaron las clases y luego para casa. Me duché, para aclarar las ideas y estar segura. Segura estaba, sí.

Planté mi daga de rubíes en su cuello. Lo desgarré por completo. No sufrió. Una pena, me hubiese gustado que lo hiciera. Por zorra.
Practiqué con ella mis futuras autopsias.
Fue todo un placer. Me fui, tan discreta como vine. Un amigo que me ponía bruta estaba esperándome en su coche. Él lo sabía. Fuimos a su casa, y, para descargar tensiones echamos un polvo inolvidable. Él sabía que esto no acabaría. Que habría más muertes y más polvos.

Y esa idea le gustaba. Se había enamorado de esa chica forense.

En cambio, yo, aparte de gustarme los polvos, me gustaba la muerte y disfrutaba matando. Me creía una vampiresa… Esta es mi condena. Y cumplo con ella con mucho gusto.

Dark kisses señoras y señores. Buenas noches.

Post en cadena (Round 2)

January 13, 2007

¿Os acordáis  de es horrible maravilloso post en cadena que Tuxina nos encargó seguir? parte por Tuxina; parte por golhands; parte por Apio; parte por Jake; parte por Cél; parte por Cassady; parte por Lady Wasabi. Y va la muy maja y me lo pasa OTRA VEZ a mí… GRRRRRR

JuanPolla hacía sus votos en la iglesia donde el papa -por muy raro que parezca- era Zibuk La Solidaria™.

Ella -la chica del principio, que, aparentemente, no tiene nombre- lloraba por hablar perdido la oportunidad de una churra de ese tamaño. Y se fue a casa de Tuxina. Porque aunque no lo parecía, a esta chica le encantaba que una vampiresa le chupara la sangre.

El dúo Sadomaso al ver que la polla era despreciada se “reconfortaron”  con un castigo especial. La reina, que era la más apenada, tenía en los tacones “aguja” un anzuelo, y cuando se lo clavaba a sus súbditos, lógicamente, no volvía a salir. O sí, pero arrancándole la piel. El segundo caso era lo más probable entre estos enjendros. No revelaremos quién es la reina del sado. Pero alguno que otro se hará una idea…

Los lemures, sin haber conseguido La Polla™ se retiraron a sus tierras, donde el rey y la reina, Squall y Towanda, les esperaba para reconfortarles. No como lo hacían los sadomaso ¡ojo!

La ardillas asesinas nazis al ver que los lemures no conseguían La Polla™ y que el Dúo Sadomaso tampoco, pensaron que no era TAN necesaria. Y se pusieron a idear un plan para conquistar Marte. Ya que, su maestro, Jake, era ambicioso y se había enfadado mucho con ellos desde el incidente.

Paco, el compañero del basurero rechonchete, se fue a satisfacer su sexualidad con Fernando*. -No te lo tomes a mal, es una broma ;)-.

El perro ya estaba muerto, así que no hay que decir nada sobre él.

Ale, que es la una de la madrugada, estoy cansada, estoy enfadada con Lady Wasabi -no realmente, me refiero a que has entrado en mi lista negra-, no sé si las reglas permitían que me lo devolvieran. Pero bueno, aquí la acabo. Ya sé que es churrero, pero, era la única manera. Y que encima me matáis a posts, MeMes y demás polladas -nunca mejor dicho :P-. Yo que tenía muchos preparados, ¡me lo habéis destartalado todo!
Fernando*, no te enfades conmigo por eso y que yo ya sabes que te quiero mucho :P

Ale, espero que no os haya gustado :P

Dark kisses…

La Rosa Negra (Round 3)

September 30, 2006

Pasó un año, tranquilo, nada de problemas, seguía en el mismo periódico… Todo iba bien.

Hasta esa mañana. El jueves 23 de septiembre oyó sirenas afuera de su casa. Se asomó a ver qué pasaba y vio que estaba la  policía al pie de su casa con todos sus hombres. Darren contó unos 25. ‘¿Por qué estaban ahí? ¿Qué hacían?

policía al pie de su casa con todos sus hombres. Darren contó unos 25. ‘¿Por qué estaban ahí? ¿Qué hacían?

Darren no tenía ni idea de qué pasaba y se lo estaba preguntando.
Entonces, antes de tener tiempo para parar a pensar que qué pasaba, la policía entró en su casa y le dijeron que estaba arrestado por las muertes de Alex Sloan y Kimberley Johnson    -se llamaba así la otra chica asesinada; que, a su vez, era la mujer de Jack- Darren no entendía qué pasaba. Él no había hecho nada. ¿Qué estaban haciendo?
Lo llevaron a comisaría y lo interrogaron muy duramente enseñándole fotos de las dos mujeres a las que habían matado. Darren decía que él no había hecho nada pero los policías decían que tenían pruebas. Darren sabía que no tenían.

- No me mintáis, sé que no tienes pruebas de que yo haya matado a alguien.

Lo decía con una frialdad increíble parecía que las había matado; estaba en la cárcel y Darren parecía muy tranquilo. La gente solían estar muy nerviosos. Pero Darren no. Estaba muy calmado, como si esto fuese una rutina. Y lo más sospechoso era que era muy frío con todo lo que le decían.

Se veía en sus ojos de Darren que ocultaba algo. Pero los policías no podían decir el qué.

Después de tres horas de interrogatorio sin llegar a nada decidieron ‘quedarse’ a Darren durante unos días porque pensaban -sin estar seguros- que él mató a su ex mujer y a Kimberley. Ya que Darren no discutió el quedarse -también era raro eso- podían quedárselo todo el tiempo que quisiesen.

La segunda noche en la cárcel no fue tan terrible. Más bien le gustó a Darren. En todo caso eso es lo que parecía. Estaba muy tranquilo. Era muy raro. Estaba sonriente, ¡y eso en una cárcel no es normal! Pero él no, estaba muy tranquilo.

Al día siguiente se despertó muy descansado. Por un momento hasta pensó que estaba en su casa, en su cama, pero vio que no lo estaba en cuanto vio las paredes grises que le rodeaban.

Darren se fijó en dónde estaba y vio el mismo graffiti que la última vez. Se fijó si había ventana. Sí la había, pero estaba rota y se podía salir perfectamente. Darren no quería salir, le daba igual quedarse.

Después de una semana en la cárcel con interrogatorios todos los días, Darren se cansó y se dispuso a decir la verdad. Dijo que se aburría los interrogatorios, y empezó:

- Lo ocurrido esa noche, os lo voy a contar.

- ¿A que nos debe ese honor?

- A que sois unos incompetentes y me aburro de vosotros. No sabéis ni resolver un caso que tenía muchas pistas. Así que os lo cuento y ya terminamos esto.

- Bueno, empiece.

- Esa noche, me enteré de que mi ex mujer me traicionaba -me lo dijo mi mejor amigo mientras estábamos en el bar. Estaba tan enfadado que me puse a beber y la consecuencia fue que estaba muy borracho, hasta el punto de no saber ni mi nombre. Fui a ver a mi ex mujer para preguntarle por qué me hizo eso, que yo la quería y que no lo entendía. Y cuando los miré ahí en la cama haciendo ‘mimitos’ me entró unas ganas de hacerle mucho daño. Asi que sin parar a pensar bajé, cogí un cuchillo, y volví a subir. Le hice respirar la botella de alcohol a Jack y se desmayó -se ve que no estaba acostumbrado al alcohol-. Entonces antes que supiese lo que estaba haciendo estaba matando a mi mujer con el cuchillo. Ella estaba asustada, no opuso resistencia, ni se movía. Pero creo que toqué los órganos internos de pura ‘suerte’, con lo borracho que estaba. Luego volví a casa y me dormí me desperté al oír un grito. El grito no era real; era un sueño donde oía a mi mujer gritar por el daño, y me despertó eso porque estaba teniendo una pesadilla. Y-

- ¿Y cómo hizo para matar a Kimberley si estaba en la cárcel?

- Deje de interrumpirme y terminaré mi historia.

- Bueno no volveré a interrumpir. Pero deprisa.

- Lo haré como quiera. Iba diciendo que, cuando estaba en la cárcel aún tenía que matar a la mujer de Jack -Kimberley-. Y empecé a mirar por la ventana y pude ver que los barrotes se movían. Empecé a empujar y como cedieron salí para terminar mi obra. Así que fui a casa de Jack -él no estaba se habían separado cuando su mujer se enteró de que tenía una amante- fui diciendo que le iba a preguntar cosas  -como si aún estuviese en el caso- y la maté cuando ella estaba preparando el té. Luego volví a mi celda para que pensaráis que yo no la maté, puesto que había habido un asesinato cuando se suponía que yo estaba en la cárcel. Y cuando me dejasteis salir empecé a vivir como si nada hubiese pasado.

- ¿Cómo llegó a pensar en todo esto?

- Estaba borracho no sabía lo que hacía. Pero cuando maté a Kimberley era para que Jack sintiera dolor por lo que me había hecho.

- Acompañe a Darren a su celda -le dijo a un guardia-. Tengo que llamar a personas, para ver qué hacemos con él.
Fueron Darren y el guarda que le acompañaba hacia su celda. Y allí se quedó esperando a ver que hacían con el.
Un día más tarde le llevaron al palacio de la justicia para juzgarlo.

Llegó 1 hora antes del juicio; escoltado por 5 policías. Cuando pudieron entrar a la sala, Darren comprobó que casi todas las personas de su vecindario habían venido. Entró con la cabeza bien alta y sonriendo -para asombro de todos-. Parecía contento.

El juez después de interrogarle y después de que Darren admitiera que las había matado -parecía muy aburrido- le condenó a cadena perpetua en la cárcel de alta seguridad.

Darren aceptó sin rechistar y se fue escoltado por las guardas otra vez con la cabeza alta y sonriendo.

“Después de eso no hay mucho que contar. Aparte de que se escapó varias veces, pero a los pocos días lo encontraban otra vez. No se sabe qué fue de él cuando escapó la duodécima vez de la cárcel… Dejaron de perseguirle. Después de todo ya llevaba cuatro años en la cárcel, pensaban que ya estaba rehabilitado…”

“Lo más raro es que nunca se quejó de cuando estaba en la cárcel de algo. Era feliz en la cárcel, supongo que estaba feliz porque le daba igual, tampoco se arrepentía de lo que había hecho. Siempre le veías con una sonrisa cínica. Era muy raro. ¿Pero qué no es raro en una historia de crímenes?”

“Cuando se escapó esa última vez, fue libre, por primera vez en su vida, pudo hacer lo que quisiese. Ir donde quería. No como cuando estaba con su mujer. Era… libre… Y… pensaba aprovechar esa libertad…”

¿Continuará?

Dark kisses

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