Festival
¡Me voy al Werchter, nenas!
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Si queréis una camiseta, acepto hacer encargos.
Artículo mío que se va a publicar en la revista del instituto:
[ «Software libre (en inglés free sofware) es como se llama al software que brinda la libertad a los usuarios sobre su producto adquirido y por tanto, una vez obtenido, puede ser usado, copiado, estudiado, modificado y redistribuido libremente.»
Ah, la Wikipedia, qué gran fuente de información. Sí, es cierto que el software libre es eso pero, ¿tras todo esto existe una comunidad que lo usan, copian, estudian, modifican y distribuyen? La respuesta es bien simple: sí.
Aunque todo esto no es muy conocido – todavía – tienen que saber que todo esto esto existe. Y si indagan un poco verán lo bueno que es. Actualmente las grandes empresas están empezando a usar el software libre y las empresas que venden ordenadores también han empezado. ¿Significa esto que algún día se pueda superar al gigante Microsoft, por ejemplo? Otra respuesta simple: eso se espera.
Personalmente, soy usuaria del software libre. Lo único que no hago es modificarlo. A eso todavía no he llegado. Pero hablemos de sistemas operativos, que es de lo que puedo hablar afirmando.
He usado Windows toda mi vida. Ya desde el Windows ‘95 una enana como yo tenía curiosidad por esas dos grandes cajas normalmente blancas. Trasteaba con él. Llegó el Windows ‘98 y luego el Windows XP. Cuando el XP salió ya tenía mente y me iba dando cuenta de los errores que tenía, lo lento que podía llegar a ir por culpa el antivirus – buen nombre el suyo, Panda –, las “congelaciones” de pantalla, los maravillosos pantallazos azules y esos magníficos mensajes de error. Se le coge cariño al final, oiga. Pero nuestra relación no podía seguir siendo así.
Mi trabajo me obliga a usar un programa que consume bastantes recursos y, no pudiendo prescindir de mi antivirus, eso iba a trompicones. ¡Se podía ir una a tomarse un café y volver que eso no había terminado de hacer lo mandado!. Al final decidí arriesgarme y desconectar el antivirus. Ni así, oiga. Estaba empezando a ver que sólo yo hacía esfuerzos para mantener esta relación pero él no ponía de su parte. Un día tuvimos una gran pelea, y para gran delicia mía – después de tantos años me lo merecía – decidí pasarme a Linux.
Ah, en cuanto entró en mi vida noté un cambio. Se notaba que era una mujer. La elegí a ella sin mucho fundamento, la verdad. Lo mejor para empezar es una distribución llamada Ubuntu, pero yo, años atrás había hecho un test estúpido en Internet y me dijo que a mí me iba mejor una Debian. Me hizo tanta gracia que cuando mis amigos me preguntaron qué distro – abreviación de “distribuciones” que usamos nosotros – dije sin pensar Debian. Me advirtieron que Debian era algo complicada y que no debería de elegir esa para empezar, pero como me gusta llevar la contraria y sé que las mujeres son complicadas, pero que todo se soluciona hablando, me la instalaron.
¿Recuerda que le he hablado de la lentitud debido al antivirus osuno? Pues tiene que saber que en Linux, como en Mac OS X – sistema operativo de los Apple –, no necesita ningún tipo de antivirus. ¿Y recuerda los errores y bloqueos? Desaparecieron de mi vida. Las sensaciones de querer tirar el ordenador por la ventana o, en su defecto, puerta, no han vuelto a ser.
¿El Mac OS X? Pues más de lo mismo. Es mucho mejor que Windows – no nos engañemos, no es difícil superarlo – pero es un sistema operativo muy pesado y muy bonito. Eso sí, muy, muy caro. Hay dos tipos de personas que compran estos ordenadores – los de Apple – con este sistema operativo: los que trabajan en la creación – vídeos, modificación de fotografías o música –; y los que les parece que es bonito. Yo no elijo un sistema operativo – y me quedo con él – por estas razones.
Y hablando de bonito, hablemos de el nuevo sistema operativo de Windows: El Vista. Sí, con mayúsculas. Porque él lo vale. Como he dicho, muchas empresas empiezan a utilizar y distribuir el software libre en sus ordenadores, pero hay otras que no. Ese es el caso de la empresa donde me he comprado mi nuevo portátil. Desde que Vista salió al mercado se vio que necesitaba requisitos mínimos muy altos – no entraré en detalles para no aburrirles – y eso es un problema. Yo siempre lo he criticado sin haberlo estudiado a fondo y decidí que era la oportunidad de ver si era tan malo como comprobé en un primer acercamiento. Mi portátil es una bestia, para no entrar en números y seguir con las letras. Y ni aún así. Llevo dos semanas probándolo a fondo y ya me ha salido un pantallazo azul e innombrables mensajes de error. Les das todo y ellos no te dan nada. Lo único que deseo es tener tiempo para instalar mi querida Debian y decirle adiós, con todo mi corazón eso sí, al Vista. Para más inri: me han obligado a pagar este sistema operativo y ni siquiera me han dado los programas tales como el Word. He tenido suerte si me ha venido con algo.
Notará, querido lector o lectora, que la línea entre el odio y el amor es muy fina y que la ha pasado fácilmente. Sí, odio a Windows. Pero no por rebeldía, sino por los muchos dolores de cabeza que me ha causado. Que la vida es corta, señores, hay que disfrutarla.
Apoyo todas las formas del software libre. Ya sea en sistema operativo o en programa para éste último. Sólo puedo decirles que no hay que juzgar sin conocer. Yo no lo hago.
P.D—> Quien diga que nunca ha tenido ni siquiera una “congelación” de pantalla, miente. He dicho.]
Un besín.
Le he comprado a mi madre un Wii Fit. Le gusta, gusta xD
Es divertida, la verdad. Aunque me he vuelto a enganchar al Zelda.
Un besín.
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